martes, 31 de diciembre de 2013

Un par de decisiones

Hoy tomé el ultimo de mis lápices y comencé a escribir acerca de la inevitable situación que me vendría a traer acá nuevamente, a este libro que aun no se termina, como si fuese algo cíclico y obligado el venir a dar mis mórbidas condolencias al tiempo, ese que se desvanece lentamente entre los recuerdos de una mente que no era brillante pero que si estaba repleta de recuerdos.
No puedo obtener mucha autocrítica respecto a lo que acá ha sucedido ni menos puedo decir que acá no ha pasado nada, pues claro, han pasado cerca de 234 días desde que volvi a escribir y ahora es cuando puedo aclarar mi mente, llevarla a un mundo lleno de aventuras y desligarme completamente de todo lo que me amarró alguna vez, lo mismo que me llevo a escribir un sin fin de historias que estaban amarradas a algo que nunca existio. Ahora estoy despierto y mis ojos no me volverán a engañar otra vez.

13 eran las flechas que tenia el Aguila y es el mismo numero que a Oziris le asignaron.
Sí, es la muerte en el tarot y es así como acá, con un 13 escrito sobre esta hoja, es que la hago desaparecer de mi vida terrenal.
No más cadenas, no mas dudas. Acá estoy y seré, libre en la tormenta y glorioso ante el sol.
Sólo espero que los fantasmas no existan, o al menos trataré de hacerme creer que no existe porque convencerme de que puedo lograr las cosas es algo que se hacer de manera perfecta.



viernes, 22 de noviembre de 2013

Preludios


Hasta altas horas de la noche me ha tocado estar últimamente con los ojos abiertos por una cinta adhesiva que eviten que el sueño triunfe sobre la gloria. No ha sido fácil, pero tampoco díficil, y sólo la perseverancia logrará que el fruto dorado llegue a manos de este humilde campesino.
Recordaré las sabias palabras de una no tan vieja amiga, que relataba sus experiencias personales cual grifo que está abierto sin tener llaves para cerrarlo:

"Lo único en lo que pienso ahora es en desarrollarme y sacarme esta mochila luego porque, de no hacerlo, mi alma se verá atrapada en ese cubículo frio lleno de cables, café y papeles por siempre.
Y acaso esa no es la vida que todos quieren tener? Yo no, prefiero salir a ver como los pájaros planean y como el viento deshoja nuevamente las corazas de las personas
".

                           



martes, 5 de noviembre de 2013

Reloj de Arena


La vida da tantas vueltas como la tierra, el sol y nuestra galaxia lo hacen.
No cabe duda de que los giros inesperados de mi historia le dan algo de dulzura a todo lo que va pasando e hiperbolizan de súbita manera los minutos que se vuelven días.
No pensé que en tan poco tiempo iba a olvidar sensaciones que creí que eran necesarias, así como otras (que ya estaban en ese deplorable estado) volvieran a renacer cual fénix y me hicieran sentir cosquillas en la frente.Ya no hay rencor, no hay deseo de superarme ni de superarte mentalmente, no hay nada más que pueda obtener de ti pues todo lo que podría haber extirpado de tu hereje ser ya lo tenía en mis brazos, en mi recuerdo y en el corazón de arena que gira y que hace que el tiempo se detenga en un abrir y cerrar de ojos. Aún así, era un inexistente vacío que debí conseguir sentir para darme cuenta que ese hoyo ya habia sido sellado de la forma más sincera y humilde posible por un ser tan increíble como un ruiseñor lo es.

Sí, es definitivo. La primavera no iba a pasar desapercibida este año, y como siempre, sabía que iba a traer otras sorpresas, unas bastante abstractas como para entenderlas pero que sé que son las mejores.
Sueño y corro, corro y sueño y nunca dejaré de soñar, pues es el único combustible que hará que lo mejor de mi salga a flote ahora.
Me siento bien, mejor que nunca y los cuervos ya no rodean mi aposento de madera. La tierra ya no es, en efecto, un frío lugar muerto.


martes, 29 de octubre de 2013

La balsa

Desde hace ya un tiempo que tu voz no se escucha en esta casa, no se escuchan tus sustos de monstruo ni tu risa inconfundible. Durante este mismo tiempo creí que habia olvidado completamente tu timbre particular (por cierto muy parecido al mío y al de mis hermanos), ese mismo timbre que sonaba cuando cantabas alguna rola de The Beatles o de Los Gatos. Y heme aquí, tratando de cantar con el mismo ímpetu esas canciones pegajosas que vendrían a ser el prólogo de la música que me llevo este camino a escuchar años más tarde, la misma música que hoy me apasiona, que estudio, que intento comprender desde las mil y un aristas de la vida.


11 años es mucho, como también dicen que es nada. Pero según la numerología, el 11 es un numero bastante importante pues está cargado de fuerza, compromiso, responsabilidad y, sobretodo, predisposición con el resto de las personas que componen nuestro día
¿Qué cosas pasan cuando uno cumple 11 años? Ya dominas la bicicleta, puedes jugar mejor a la pelota, puedes empezar a tocar un instrumento, asi como los juegos de niño dejan de ser entretenidos y se abre una gran puerta a un mundo gigantezco llamado juventud.
Estos mismos 11 años que han pasado no han sido perdidos sin tu presencia, de hecho, me han hecho crecer cada día al punto de sentirme orgulloso de mis propios méritos y saber que, hasta el día de hoy, sigo aprendiendo mucho de tus enseñanzas y de tus aventuras. Son muchísimos los recuerdos que aparecen cual diapositiva frente a mi, incluso aquellos que no sabía de ti hasta hace unos años (y algunos hace algunos meses).

La vida está loca, como todos nosotros, pero estamos donde estamos parados gracias a nuestro pasado y, en caso de no entenderse, agradezco muchísimo que hayas sido parte fundamental en mi auto-descubrimiento y ayudarme de manera inconsciente e irracional a probarme cada día frente a mis metas, a tomarle el gusto a algunas actividades así como también he aprendido a decir que no a muchísimas otras (y a negar a las personas, claro). He vuelto a escribir muchísimamente (se nota si miran bajo esta entrada), estoy tocando instrumentos llamativos a mis oídos, me siento a ver las noticias y leo el diario para mantenerme informado de lo que suceda en este asqueroso mundo manoseado por el egoísmo y la individualidad. ¡Hasta más sensato estoy!
Sí, creo que estoy siendo más humano que nunca ahora, pues tomo el peso a mis palabras y mis actos, esa misma responsabilidad que de chiquito tu y mi vieja trataron de inculcarnos y que ha tenido muy buenos frutos, sobre todo en el tema interpersonal.

De la misma manera, creo que ya no soy más el hijo de Carlos Berríos, ahora tengo un nombre propio, un sello que se nota a leguas y que es inconfundible; soy un hombre hecho a mi propia semejanza, único como lo somos todos en este mundo, pero que siempre tendrá una pincelada de todas las personas que dejan huellas imborrables en su vida. ¿Y acaso la vida no se trata de eso, de impregnarse y aprender lo más que podamos de todo y todos?
El tiempo seguirá pasando, serán 12, 15, 20, 30 y cientos de años, pero hay algo que no cambiará y es que, a pesar de todos los errores que todos cometemos, la imagen que tengo de ti es clara y estoy más que seguro que fuiste el mejor padre que podía haber tenido.

Por ahora, sólo espero que el tiempo pase para buscar mis propias maderas, construir una balsa e irme a navegar hacia la locura, cruzar el Aqueronte y encontrarme en algun lugar de este universo con tu pelo blanco, desenfundar esa guitarra que ahora estoy tratando de tocar y cantar mil y un veces los himnos que construyeron tu vida y que me abren la mente hacia todo lo que de tí he podido aprender y conocer dadas las circunstancias del día a día..


Gracias por todo, y gracias por nunca haberte ido completamente, porque hasta la campana nos avisó que estos días eran tuyos, sólo tuyos y para recordarte de la mejor manera que puedo hacerlo: escribiendo y cantandole a la vida con una sonrisa libre como lo es tu alma desde hace 11 años.




miércoles, 23 de octubre de 2013

Paciencia


Caí en mis mentiras, en ese jugoso juego de la efímera realidad de tus palabras ilusas cortopunzantes cual fragmentos de vidrios que recorren el viento a la velocidad de la luz luego de una sucedánea explosión de hipocresía. Todo fue mentira, una mentira sucitada principalmente por el egoísmo imperecedero de tu felicidad exacerbada de apolinias intenciones precipitadas.
Quemaste el cielo, inundaste los desiertos más áridos del planeta, congelaste las flores del invierno como el murmullo del viento del sur cuando arremete contra las hojas de nalca. No era necesario hacer imposibles que sólo iban a causar estragos en la estabilidad de un muro que estaba firme, menos aun era necesario hacerle creer al caballero que su armadura estaba oxidada y frágil.

Todos cometemos errores, pero sabemos que hay errores que se pueden evitar, así como otros que nos cuesta perdonar, incluso expiar nuestras propias culpas de situaciones poco condecorosas que rebajan nuestra ética al último piso del mundo subterráeno. Hitler lo sabía, Buda igual, incluso el César aprendió de sus malas jugadas.
Yo ya tengo mis errores escritos en cada uno de mis azarosos cabellos y, por más que intente cepillarme con un manto de calor entre las ramas, sé que no se alisaran y tomaran su forma natural.
Ya no, porque solo la Paciencia es la única capaz de entregarme la calma necesaria para dejar que la vida avance y sacar lo mejor de mi a flote. Esas mismas sensaciones y emociones que decidiste deshacer como un pintor bota sus cuadros y que algún otro humano es capaz de asombrarse día a día con mis colores.


Paciencia, que la vida es tan efímera como el dolor que alguna vez sentí.
Sölo asciende, alma fértil! No te doblegues ante la crucifixión de la existencia...




martes, 15 de octubre de 2013

Lo que las ruinas de un Imperio en llamas dijeron antes de volverse polvo

Veo mi localizador todos los días antes de dormir en la habitación de mi nave espacial, busco mensajes en los laberintos de un libro que aun no se termina de escribir, escucho melodías disonantes, inarmónicas y atonalmente exhuberantes dentro de una sonata para un piano desafinado, sonata que siempre escucho cuando el viaje se hace eterno.
Ese es el gusto amargo que dejó en mi boca el ver las ruinas de una ciudad que iba en progreso de la perfección, la misma emergente ciudad que el nuevo Nerón decidió saquear y quemar cada rincon de sus maravillosas construcciones, como si estuviese jugando con nuestras vidas cual niño juega a quemar hormigas con una lupa.
¿De qué sirve un campo sin flores, un bosque sin animales, un cuaderno sin textos, una música llena de silencios, una vida sin tensiones? Es lo mismo que me pregunto ahora, cuando ya todo ha caído.

Las promesas no se rompen ni se moldean a conveniencia, y lo que el emperador prometió debe cumplirse, porque en cualquier momento la plebe se rebela contra la mano que nunca le dió de comer




viernes, 11 de octubre de 2013

La Venganza del Lobo



No había mucha gente en aquel lugar donde te divisé, era un caos tan organizado que a ratos me daba susto pensar en lo que podría venir después. Te secuestré con la mirada y fuimos detrás de un gigantesco árbol, infestado en insectos y ruidos, pero logramos bajar a un lugar quieto y sereno, donde a ligeros momentos, entre los gritos y los estruendos carnavalescos del bosque que habíamos dejado atrás, pude sentarme y contemplar tu risa infantil y nerviosa. Me senté a tus pies, te miré con cara de hereje, con mis dientes logré abrir los grilletes de tus manos y dejé que tu nariz me acariciara el pelo. Con sólo ver como tus muñecas respiraban, entendí que estabas siendo liberada de un cautiverio autoimpuesto, tan libre como yo siempre me he sentido.
 
Mi piel se impregnó en la tuya durante un álgido duelo intermitente entre los instintos y la supremacía decaída de la opresora lógica. Lentamente tu gama aromática (imperceptible para muchos, pero tan exclusiva para mi) empezó a volverse intensa, casi como si hubieses volteado un tambor petrolero lleno de perfume sobre mí. Se mimetizó en mis hedores y en cada rincón de mi cuerpo, acabando por tornarse familiar y quizás necesario. Te aceché con frenesí y con ese esquizofrénico ademán de depredador piadoso, así como el lobo iracundo intenta abordar y devorar mordida a mordida a la versión más sucia de la caperucita. Te rogaba caricias, mordidas y otros gestos poco decorosos, los mismos que nos quemaron y que terminaron por extirpar ese festival veraniego de hormonas en ebullición, las mismas sensaciones que el  cazador del bosque reprimió a la fuerza y que, después de mil intentos, el lobo logró liberar.
Ambos lo sabíamos: la caperucita debía arrancar de las garras inimitables del lobo, quién solo se quedo, con parte de su cabellera larga y sedosa, sediento de exhumar culpas y deseos.

La despedida no fue menor; quiero volver a ti, volver a ser una desencadenada criatura, volver a ser nosotros, al vicio retorcido de tu cuerpo, a jugar otra vez al lobo y a la caperuza del color que sea. No me niego a compartir tu carne con otro animalejo, porque quiero que me des la posibilidad de romper otra vez los mismos grilletes (que ahora están en mis brazos y piernas) y que me amarran a la odiosa idea de querer tu piel para mí, para vestirme con ella cuando la noche se tienda en el bosque. Quizás es mi mente retorcida la que me juega sucio y me hace bromas cada vez que erro en mis conclusiones sobre ti y tus verdaderas intenciones, lo que te rodea y todos los malditos olores y sonidos que me recuerdan esa libertad exacerbada en juventud anárquica. No quiero creer que juegas al mismo castigo placentero con otro esbirro y que él te muerda el cuello así como yo lo supe hacer.  Cada día que pasa, tú te deshaces más de mis pelos y mi aroma sin siquiera darte cuenta, maldita suripanta. Todo se vuelve efímero y a la vez eterno. Esa misma eternidad que me hiciste sentir cuando tus flores se grabaron en mis ventosas garras hace ya un tiempo.

A fin de cuentas, todos sabemos que si la caperucita se arrancó de su trágico destino fue por el innegable hecho de que no quería aprender su lección y tomó el camino más corto posible para no volver a caer en los susurros de una voz ronca y putrefacta.

Y esta vez, reprimirá el ineludible pavor que traen las sorpresas y volverá a tomar su ruta prima para no encontrarse con el Lobo. Mas siempre el Lobo sabe algo más del bosque que ella, y encontrará en base a atajos la forma de encontrar y desgarrar salvajemente la tranquilidad de la jovencita, pues ya no teme del cazador ni de sus cuchillas, sea quien sea quien la lleve al final del camino.

«Historias inexistentes para hombres prescindibles»




lunes, 7 de octubre de 2013

050520:06

"Había tocado ya el timbre que anuncia la salida y, en un gesto apresurado, salí corriendo de mi encierro hacia un lugar bastante concurrido y fue ahí cuando me decidí a buscarla y declararle mi incondicionalidad.
Era un viernes de esos solitarios otoños, de esos llenos de viento y hojas; pasé a comprar un girasol lleno de vida y caminé felizmente bajo la lluvia que caía sobre Santiago, una lluvia torrencial que sabía que no iba a detenerme en mi cometido, pues ya tenía clara mis convicciones y sabía que era lo que tenia que hacer, fuese cual fuese el desenlace.
Me apresuré en tomar el Metro de vuelta a un gran parque, donde sabía que podría encontrarla. Iba escuchando musica en un Personal Stereo y fumaba como si fuese un hombre viejo, disfrutando cada inhalación de humo en cada paso. Una niña me sonreía mientras subí las escaleras, como si de tan solo mirarme hubiese sabido que yo iba a ganar la apuesta que la ruleta me estaba haciendo.
Subí las escaleras de la estación y seguía lloviendo, aunque algo mas tenue y con un viento frio y desgarrador. Tome un lapiz y mientras caminaba escribi en una tarjeta una pequeña frase:

- Acá estoy y ya no tienes que buscar más

¡Eso era! Ella no tendría que buscar ni esperar a nadie más, porque había llegado yo y, con mi cariño, bastaba para ser felices. No iban a existir mas penas, ni soledad y menos aun desconciertos, solo un envolvente calor que la haría sentir siempre en casa.
Me apresuré y la busqué entre los árboles y las rejas, cuando logré divisarla. Para mi inocencia, creí que todo iba a salir bien. Empecé a acercarme lentamente, casi como un zorzál timido que le quita el alimento a un grupo de palomas, y en ese momento fue cuando me decidí a lanzar el girasol lo más alto posible mientras quemaba la tarjeta en la que había escrito: ella no estaba sola, había alguien más en sus brazos y yo llegue algo tarde al instante de poder tomar lo que quería que fuese ese mi momento .
No escatimé un segundo en lo que sentía, pero la lluvia y el viento se llevó el girasol y la tarjeta tan rápido como las palabras que habían salido de su boca marchita.
Di media vuelta, saqué un papel arrugado de mi bolsillo y escribí una frase que jamás volveré a olvidar:

"No importa cuanto nos demoremos, ni cuantos sucesos existan en nuestras vidas, porque lo único que importa es tener paciencia, mirar con el corazón y aprender. Sólo nosotros sabremos cuan importante es esperar a alguien y sólo nosotros sabremos escojer la llave precisa para detener el tiempo a tiempo"

Y así fue. Yo esperé lo suficiente, pero ella no supo de paciencia.
Tome mis audífonos y me fui caminando a mi casa, no derrotado, sino más bien conforme de no haber cometido un error innecesario. Aunque debo decirlo, el único error de ese día fue no haber salido más abrigado porque no sabía que, por esperar tanto, iba a llegar a mi casa totalmente empapado".

«Historias inexistentes para hombres prescindibles», cap. III



domingo, 6 de octubre de 2013


Cometí el mismo error que hace varios años atrás, no de la misma manera, pero error a fin de cuentas.
En definitiva, parece que tenía que caerme 2 veces para aprender bien a no tomar tan en serio lo que para algunos son simples juegos...

Sólo tú no me fallarás nunca, amiga blanquinegro de la más amplia gama sonora de la existencia.
Eres la unica mujer que sabe hacerme sentir lo que quiero, aunque a veces dude en tocarte y nos enojemos.
Por favor, Алехандра, nunca volvamos a discutir y ayudame en este momento a ponerme de pie, que tus cantos son satisfacción personal pura, son lo mejor para sanar el alma y componer la piedra que tengo por corazón.-



viernes, 4 de octubre de 2013

Lenguaje de señas

Ya no es una elegía constante
ni un tétrico réquiem fúnebre lo que suena en mi cuerpo
es un conglomerado de blancas voces
un coro de ángeles que me haces escuchar
cada vez  que tu mano toma la mia
cuando algo inservible las tengo
Es inexplicable esa calidez de tus abrazos
la tranquilidad que me da tu sutil mirada
el regocijo de sentir tu risa...
Para que hablar de tus besos!
Es inerte buscar palabras para describir algo
algo que no tiene mas sentido explicar

Ya sé
no puedo ser el verdugo de tus sueños
ni el dueño de tu fiel atención
Estoy abatido, mas aún seguiré de pie
absorto ante ti y la tibieza de tu compañia
esa misma compañia que necesito
que necesito para ganarle una vez al mundo

Por la cresta, date una oportunidad
toma mi mano y deja que nuestra vida vuele
que nuestros cuerpos exploten
y seamos polvo de estrellas
Dame una puta seña con tus brazos!!!
Enredate en mi cuello
dime que perdiste el miedo a volar conmigo
y que quieres apretar fuerte mi mano
Tan solo tomala! que cuando me afirmas fuerte
siento que no hay imposibles
que jamás volveré a caer
que no me soltarás
y que aunque el infierno se congele
no me dejaras caer
no
no otra vez

Aunque sea innecesario
aunque ya seas feliz
aunque yo no sea relevante
Pierde el miedo
y atrevete a correr
corramos libres
que no habrá despues
porque no hay ni ahora
ni antes
ni siempre


«Historias inexistentes para hombres prescindibles», cap. II




jueves, 3 de octubre de 2013

Realidad

"Anoche fue ese preciso momento inconcebible donde saliste de mis entrañas y pensamientos, entre tanta irascibilidad, y te volviste algo mucho más que real..."

martes, 1 de octubre de 2013

Camino a casa


"Hoy, después del trabajo, fuí a dar un paseo en microbus y llegué a un lugar al que no tenía planeado llegar producto de lo complejo que suele ser la estadía, sobre todo por la intensa incertidumbre que me generan los espejos. Tuve un momento agradable a pesar de todo, aunque cuando encontré prudente emprender mi salida, un gusto amargo yacía en la punta de mi lengua y mis ojos sólo deseaban cerrarse y no creer lo que estaba viendo reflectado en las sutiles brisas cálidas de la primavera.
A veces es necesario que nos digan la verdad de lo que somos y lo que proyectamos al mundo, mas cuando las palabras no son las precisas ni las predicciones las esperadas, a veces simplemente nos remitimos a mirarnos fijamente en el espejo a preguntarnos que hemos hecho mal, buscando respuestas innecesarias a una pregunta ya resuelta hace siglos.

El regreso a casa fue algo más rápido que de costumbre. Había sido un día casi normal, como todos los días después del trabajo. Siempre hay gente apurada, otros que van de la mano y uno que otro esquizofrénico que me pide dinero o que baile con él. El otro día un perro me mordió, pero asumí que era sólo porque tenía hambre y, como él siempre me veía caminando por ahi, se había acostumbrado a pedirme comida de tal manera y que yo huyera despavorido de sus ladridos.
Justo hoy había pensado en tomar el otro camino, evitar todos esos dejares al azar de la vida, evitar al vagabundo, a las parejas, al perro, evitar pensar en el reflejo que vi en ese espejo, y actuar como si realmente la vida me sonriera (sí, creo que a veces la vida sonríe pero no siempre lo hace sonriendo) pero después recordé el porqué siempre caminaba por esa calle y no tomaba el tren que me ahorraba 1 hora de camino: en los trenes no se puede fumar y, naturalmente, suelo dejar que mi voz vuele cuando enciendo un cigarrillo de los baratos, como si necesitase que un grillo me haga sentir la tierra en mis pies y que no estoy en Saturno.

Justo allí, caminando entre seres inanimados del día a dia, oficinistas, estudiantes, amantes y ladrones, fue cuando dimensioné todo lo que había sucedido dentro de mi cabeza y asimilé las palabras que mi almohada me dijo una vez:

- La vida está hecha de oportunidades y nunca una oportunidad es igual a otra. Es como un río, que nunca es el mismo porque sus aguas siempre avanzan, las piedras que trae también, los peces, las algas...

La vida es eso: tomar oportunidades, aprovecharlas al máximo y sacarle el jugo a las situaciones, a las personas con las que las compartimos y a la experiencia que nos dejan, por muy amargo que sea el trago. Más que cualquier otra cosa, es lo único que nos sirve cuando nos vamos a dormir, más que el dinero, que un beso, que las canciones, que los aprendizajes académicos y los recuerdos.

Así fue como aprendí otra lección, por enésima vez. Creo que debo actuar igual que el resto a veces y no intentar ser especial. A fin de cuentas, hay personas que aprenden a la primera y lástima que a mi me haya tocado ser de esos que aprende a porrazos."


«Historias inexistentes para hombres prescindibles», cap. IV


                                              

lunes, 30 de septiembre de 2013


Cuando el Sol se esconda y la Luna crea que vayan a encontrarse, será el momento indicado para dejar que el canto de las estrellas se estrene. No quiero ser dueño de tus días, ni de tus horas ni de tu vida, sólo quiero que recuerdes que acá estoy y estaré, como el perro que busca a su amo, como el diente de león que vuelva buscando al viento, como el cuadro que busca ser pintado.
Recuerdame como un momento del día, algún momento donde los factores indefinibles de la vida te recuerden mi voz, mis manos, donde puedas cerrar los ojos e imaginar mi risa tímida y mi cara de falsa indiferencia, esa misma cara que suelo figurar cuando miro tu ojos y me hacen sentir que todo está bien.
A veces, de tanto desear las cosas y construir convicciones para lograrlas, los sueños y las ideas se plasman en un lienzo gigante que poco a poco toman vida.
Recuerda la misma conviccion con que la Luna busca al Sol para encontrar su calor y viceversa; los eclipses son ese preciso instante donde ambos se pueden tocar y bailar juntos al son de las estrellas...

viernes, 27 de septiembre de 2013

Skeleton Dance

"La niebla empieza a cubrir los pastizales y una brillante luna asoma, imponente y silenciosa, congelando el tiempo por un momento. Es hora de salir a jugar, de encontrarnos las almas perdidas en la devoción de la noche. Una túndrica brisa recubre el campo y los animales se esconden despavoridos ante nuestros cánticos.
Por fin puedo salir a bailar sin un envase, puede mi alma endurecerse y moverse libre por la tierra, convocando la lujuria y la locura en un alto ademán de penumbra.
¿Por qué no vienes a jugar conmigo? Danse Macabre entre xilófonos, organos, tritonos y gritos; dejemos que la vida corra aterrorizada de nosotros como nunca lo hizo antes. Ya no seremos sólo sombras, seremos lo que הַשָּׂטָן nos otorgue lenta y sabiamente: la cuna del placer terrenal en su máxima expresión.
La Luna nos acompaña, las tinieblas nos protegen y las estrellas nos arroparán hasta que el alba aparezca
Sólo el portador de la luz sabrá cual será nuestro final en este reino, sesgado por la represión y la falsa libertad. Sólo él sabe que queremos ser libres y nos otorga la decisión de poder serlo, por muy efímero que nos parezca.

La noche es nuestra y el reloj de sol puede por siempre marcar la medianoche..."










miércoles, 25 de septiembre de 2013

"Si tu no crees en nada más, tan solo mantente creyendo en ti mismo
Habrá tiempos de problemas, y dolerán como los mil demonios.
Todo lo que sé es que todo termina bien... todo termina bien."
[Alter Bridge - All Ends Well]
 
 
 

martes, 24 de septiembre de 2013


El silencio es mi mejor arma para unirme a las sombras y transformarlas en luz. No es esto una ilusión ni menos crear esperanzas. Sólo soy yo contra un mundo que aun no comprendo del todo, pero cada día hay motivos para meter todas esas sombras en una cajita y dejar que la vida florezca.
No dejaré que esto se acabe, pues el silencio me acompaña ahora y me ayuda a ser feliz, y espero que mi arpía entienda que sólo el silencio nos hará libres, al menos hasta que salga el sol y luchemos contra todos mis miedos.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Complectere

Somos cómplices complicados que complican aún más las ya sorteadas complicaciones más complejas de lo que conlleva ser cómplices complicados.
En la vida todo podría ser mucho más fácil, pero no tendría gracia alguna si no estuviesemos llenos de complicaciones. ¿Qué sería de la vida sin ellas? No sería mas que un plato de arroz sin sal, una ensalada sin aceite o una cerveza sin gas, incluso sería como un cigarillo barato que no tira humo o una fogata que no alumbra ni calienta. Es terrible pensar en un cuarteto de cuerdas sin un violín, en una fuga que solo tenga 2 voces, casi mortorio como una sinfonía para un único instrumento.
Son quizás los detalles ínfimos de la cotidianeidad quienes ahondan en tal proceso complicado, pero no hay que alarmarse tampoco. Condimentar la vida con un poco de inestabilidad, inseguridad y sombras hace que la luz sea luz y que las flores sigan siendo tan llamativas.
A veces prefiero pensar que tanta complejidad hará que todo valga la pena, por más caduco que sea.

"No se es fuerte y vigoroso levantando plumas...
"


lunes, 16 de septiembre de 2013

"Quemame en tu hoguera hasta que mi cuerpo sea cenizas y se impregne mi cálida y árida fragancia en cada rincón de tu piel. Incendia mi rostro, mis manos, mis cabellos, haz que mi cuello se vuelva brasas y quemate en este juego. Quemémonos a lo bonzo, atados de manos con una serpiente cascabel, , hasta que seamos solo un montón de azufre y polvo.
La fiebre por el fuego asciende al cosmos, purificaremos todo lo que hemos hecho.
El viento sopla muy frío, pero no atiende sino más que para hacerme sentir que esta fiebre crecerá exponencialmente hasta que reviente mi cabeza."



viernes, 13 de septiembre de 2013

No es una puerta giratoria

"Definitivamente, soy mucho más adulto de lo que tu necesitas.
Mientras tanto, seguiré leyendo mis libros, cultivandome en la palabra y nutriendo mi cultura; mientras no sepas reconocer sabiamente la palabra que me compone como tal ser humano, esperaré con mi incondicionalidad a mi manera, descubriendo más cosas de las que trae la vida bajo el brazo, anhelando que algún día mires dentro de tu bolso y elijas la llave correcta de ese llavero lleno de chucherías y vuelvas a cruzar la puerta de mi habitación. La llave la tienes, sólo tienes que saber cual es la correcta y en que momento usarla."

«Historias inexistentes para hombres prescindibles», cap. V

jueves, 12 de septiembre de 2013

Autoestima

Pueden llover estrellas sobre esta tierra, pueden caer mil meteoritos sobre su faz, podrán caer miles de plagas sobre las personas, asi como podrá no salir el sol nunca más.
Pero seguiré de pié, hasta que el alba sea penumbra, hasta que el mar toque sus cuellos, hasta que la sangre se vuelva arena y el caos recubra sus agotados cerebros.
Nada me detendrá mientras exista fe en mi ser, pues yo ya he hecho lo correcto y la conformidad (ante cualquiera sea el suceso) de haber hecho las cosas como debía, es la mejor paga para todo.
Soy un roble joven y vigoroso, y moriré de pié porque nadie nos enseña a perder el miedo, y nadie lo perderá por nosotros.

"El cielo estará ardiendo alguna vez y estaré yo ahi, vivo, para reirme de ustedes y sus malas decisiones."





miércoles, 11 de septiembre de 2013

"Crucé la puerta gigantezca del reino de cristal y entré a una habitación gélida a través del vestíbulo de la eternindad. No hay nadie más que yo en esta tundra de mármol y ventiscas, y no habrá nadie más en este lugar.. Sombras, estrellas y un viento glaciar erigieron mi nuevo trono, un aposento dionísico donde disfrutaré de mi soledad, destruyendo el agonizante resplandor de lo que solía llamar alma.
No hay más esperanza ni buenas intenciones, pues he vuelto a ser yo, he vuelto a mi forma original: más frío que la Antártida, más calculador e indiferente que el asesino, más negro que la oscuridad. "



Change From Reality

Amo tanto la velocidad que me pondré a correr junto a la cálida brisa de este motor y no dejaré que nada me detenga!

http://www.youtube.com/watch?v=ePSAgzwBLlU

martes, 10 de septiembre de 2013


Que llueva sangre de mi putrefacta corporalidad hasta que el dolor se vuelva hastío.
Que no quede nada de tristeza y que todo se vuelva placer.
Solo el dolor es real y el Dios-hecho-humano sabe bien sobre eso.
Redención, redimirse ante la estructura exacerbada de la sensoriabilidad de la materia.
Debo volver a introducir una y otra vez una piedra tosca y seca en mi cuerpo hasta que no haya más que sal y cuarzo rellenandome las venas retorcidas en un caótico desdén de emociones y libertad.

Alcanzando la gloria con ahínco lleno de fanatismo, llegaré a los brazos de la sangre hecha luz, la misma luz que cubrirá toda la tierra cuando mi alma se redima de la putrefacta historia del hombre y su ser.






Point of no return

As I always said, in everything there's a point of no return.
At least, I always keep a long rope to back somewhere before that dead point, but sometimes the rope isn't so long as much it works.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Minutos

"Sólo bastan un par de minutos a veces para sentir que las cosas andan bien un par de horas, incluso días.
A veces, no necesitamos más que un par de minutos para regalar una sonrisa y darle felicidad a alguien.
Sólo necesito una sonrisa para sentir que os ayudo a hacerte sentir feliz unos minutos"



sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Es mucho pedir?


Ist krieg

Mientras escuchaba una estrepitosa música con contenido no muy ortodóxo, me encontré acostado, con mi pelo rozando el piso y mi cabeza excedida por los cariños de unas piernas que solían ser ajenas. No hay mentiras, no hay engaños, solo un montón de incoherencias no tan ilógicas que ensalzan la vida como si nada importase más que disfrutar los momentos, y es que lo que experimentamos son momentos y cada quien toma lo mejor de cada segundo de tales instancias.
La vida es así, de giros y de cambios, de buscar sensaciones y excentricidades, de buscar complementos o simplemente pasarlo bien y aprender del resto. La verdad, no hay nada más gratificante que sentir la energía de la juventud rebozando mis venas y dejando que la sangre fluya cual ráfaga de viento en Invierno, haciendo que el corazón se detenga un mílisegundo, por el mismo impacto de sentir como se queman mis hormonas, Heme aquí en un día del agonizante invierno, rendido ante los maleficios blasfemos de tus labios, no buscando respuestas sino complicidad, esa misma complicidad que hace sentir que todos los días hay motivos para levantarse y sonreirle al puto día que se avecina, que quizás sea el último pero tu calor me hace evitar pensar en ello..
La vida es un asco y lo será siempre, pero al menos cuando cantamos con los cuerpos y no con nuestras a veces innecesarias voces, siento que todo deja de ser asqueroso, al menos por un rato.

"Dejé por fin de ser borrego y me he convertido en el carnero que solía ser; la vida ha vuelto a ser vida. El fuego manda y me agrada la idea de tentar a la profesa una y otra vez a perder el control y quemarse a lo bonzo."

«Historias inexistentes para hombres prescindibles», cap. VI



viernes, 6 de septiembre de 2013

Naturaleza

"En un delicado ademán incontrolable, tu cuerpo me cubrió tal como las nubes juegan con la Tierra: graciosas, sutiles, armónicas. Recorriste mi cuello como la serpiente al árbol y dejaste caer todas las hojas secas para que pudiera brotar la nueva rama que yace en mis ambas manos. Renovaste la sensación necesaria de libertad y me hiciste sentir que decidía, como si fuese la primera vez.
Hoy decidí fundir nuestros labios en uno, decidí juntar mi mano con la tuya, decidí robar en cada átomo de la piel tu gama aromática, decidí hacer nuestros los roces corpóreos entre nuestras carnes y gritos, decidí incrustar en mi retina cada cuadro que hemos pintado así como apoderarme de los tuyos, decidí grabar para siempre tus conciertos con esa tesitura inámovible de contralto y tus quintas paralelas en mis tímpanos, decidi hacer mios tus agujeros y tus dolores porque si se comparten reducimos su potencia y profundidad, decidí esperar la solución justa al tiempo justo...
Es el advenimiento de lo inevitable, lo sensorialmente ineludible y lo inciertamente correcto: no nacimos el uno para el otro ni llegamos en el momento preciso del universo que nos rodea y que nos impera, pero Gaia es tan sabia que sabrá hacer de los minutos valgan horas y los días semanas. Es la medida justa para que no te arranques de mi tosca humanidad; la medida justa para que mi aliento se vuelva brisa gélida, la medida justa para saciar mi hambre de tu fragancia y tu saliva, la medida justa para que tus ojos se vuelvan la luz de mi propio Valhalla, aunque sea por una sola vez más."







jueves, 5 de septiembre de 2013

 "Quién iba  a pensar que, dentro de tanto fuego, gritos de desesperación, ladridos y demonios, el lobo estepario fue capaz de encontrar la calma, rodeado por un silencio absorto que redujo toda la ira y la fuerza a un montón de cenizas. Fue domesticado sin cadenas, sin violencia; sólo necesitaba algo de tibieza y comprensión.
Lástima que la loba blanca se fue con el Invierno, porque él sigue esperandola en la misma roca, sentado viendo como el mundo florece, intentando sentir otra vez la tibieza en su maltratado pelaje"

«Historias inexistentes para hombres prescindibles», cap. III-B


miércoles, 4 de septiembre de 2013

La síntesis de todo lo que podría decir (y lo que no), de todo lo que podría sentir (y lo que no), de lo que podría oler (y lo que no) y lo que podría ver (y lo que no) se ha hecho canción, una rola que se repite en cada efímero momento lleno de metáforas y abstracciones inequívocas del recuerdo y el deseo..
Una nutria está saltando eufórica dentro de mis entrañas clamando por mi atención y no queda nada más que claudicar ante semejantes emociones. ¿Que qué haré? Ya no hay nada que perder más que la decencia y la moralidad.


martes, 3 de septiembre de 2013

Agua

"Una piscina tan honda donde podríamos ahogarnos, mas no lo sabremos hasta lanzarnos.
Prefiero lanzarme y hundirme cual acorazado contigo que nunca haber dado ese paso..."




domingo, 1 de septiembre de 2013

Paradojas

"Nunca pensé que vivir sin tí fuese tan complicado y me atormenta morir sin ti, sería un martirio.
Igual preferíría morir ahora y no alargar este continuo suicidio pues es inexorable el hecho que jamás estarás durmiendo en mi cama conmigo"

sábado, 31 de agosto de 2013

Silencio de redonda

El silencio es la puta
más puta que cualquier otra
Nos dice mucho
pero dice nada a la vez.
Miente, engaña, acredita,
afirma, dignifica.
Es una arma de doble filo
de esas que cortan profundo
matan y reviven
hacen llorar
intensa
dolorosamente
pero tambien alegra
ejemplifica
Es como un regalo de navidad
no sabes que viene adentro
pero la intención es lo que vale
pero la intención es aun más puta
porque se esconde
se camufla entre lo que piensas
entre lo que pienso
entre tus piernas
entre mis manos
como si no quisiese salir a flote
es un barco que no zarpa
o un avión que no aterriza
 es la estrella que se nubla
o que explota cuando la tocan
la intencion puta
que tengo ahora
de acompañarte a todo
de darte todo
de morir todo por acompañarte
Como quisiera escuchar ese silencio
un silencio de redonda
ligada a otra redonda
y a otra blanca
quizás a una negra y una corchea
repetir ese silencio
repetirlo un millón y un veces
escucharte cantando en silencio
mientras te acompaño
con un piano desafinado
y una voz tan muda como la tuya
diciendote al oido mil veces
lo que Mario silenciaba:
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
y en mi país rebeldía
se escribe sin tu silencio.


«Historias inexistentes para hombres prescindibles», cap. IV-B

El Castillo

Una gélida tarde de invierno fue esa y sentía ruidos que lograban disipar sombras en medio de un monton de luces de la ciudad, o al menos me camuflan en ellas para pasar desapercibido. La conversación no era fluída, pero si istriónica y algo extravagante, más aun la gente que pasaba alrededor y que no entendía el cantar incontrolable del alma. Veía muchos automóviles, algunos donde manejan personas en solitario; vi nubes que sonríen al ritmo de los semáforos; escuché sirenas que anuncian la caída de otra alma dentro de muros llenos de colores opacos; era un mundo lleno de enarboladas situaciones que hacen que el día sea más especial del que ya pudiese ser.  Pareciese ser que era otro día más de incongruentes cuadros mezclados casi por estrellato, unos sobre otros queriendo decir algo.

Pretendí que el reloj avanzase, pero también preferí que se detenga un momento y que al menos me dejara pensar un mílisegundo en donde estaba de pié detenido .Una fría brisa apareció salvajemente en mi rostro, desató algo de incertidumbre e incluso escalofríos intraespásmicos, nada que no haya sentido antes pero que tampoco sugiere si podré sobrevivir otra vez a esta inequívoca sensación. Es como si todo lo que va sucediendo ya lo supiese pero no a modo de deja vu, si no más bien al que sé que puedo sostenerme en pié ahora y tengo los pensamientos tranquilos como para no caer en descontrol.

Tomé una de las ramas que el viento trae siempre consigo y me decidí a seguir caminando, dentro de una blanca nube de humo sulfurado, tan tóxico como el meditar y reflexionar mucho sobre aquella situación. Una puerta se abría y cerró rápidamente, es claro símbolo de que hoy no hay vuelta atrás.
Y ahi me encuentro nuevamente, caminando de la mano con una rama por un pasadizo profundo de desesperación entre vehiculos, personas y pensamientos inequívocos de lo acelerado de la vida en este lugar, ese bombardeo exasperante de necesidades que a veces son imposibles de satisfacer en su totalidad.
Un foco rojo intentó detenerme varias veces, como si me estuviese previniendo de algo que no logro entender en sus pestañeos. Una brisa cálida entre la ventisca también quiso decirme algo, mas no advertir que al parecer no iba caminando tan solo como creí que lo estaba haciendo. Aún así, sigo recto marchando, con un cigarillo de los baratos encendido, con la rama a mi lado y pensando en comprar una cerveza para serenizar lo inexplicable.

Llegué al poco tiempo a un gigantezco castillo rodeado de guardianes con trajes fosforescentes y unas armas algo arcaicas, como si fuesen verdaderamente de una época medieval.
Entre rejas y muchas puertas, divisé cuadros antiguos, baldosas bien cuidadas e incluso muros que no han sufrido el pasar de los años. La rama iba cambiando de aspecto en cada paso que daba; ya no era rugosa y tosca, como que se fue descascarando su corteza hasta que noté que se había transformado en una vara fresca, llena de juventud, verde como el pasto de primavera. De un momento a otro, me encontré en un calabozo en lo más profundo del castillo, casi rendido a la idea de tener que encerrarme el tiempo necesario como para entender el porqué estaba yo, un hombre sin muchas expectativas de la vida, más bien simple y serio, que intenta controlarse ante las imágenes que aparecen en su día a día, en ese súbito pero cálido recinto.

En la desesperación disimulada, una joven de aspecto cansado pero conforme se dirige a mi como si me conociese de antes, preguntandome si necesito algo más para poder estar ahí dentro. La verdad es que no podía pedirle que me abriera las puertas del castillo y que me prestase un corcél, pues algo me llamó profundamente a quedarme allí y le hice caso a mis instintos no tan instintivos de no preocuparme más y dedicarme a lo que tenía que descubrir en ese sitio. La joven se retiró pidiendome con su mirada que ya no disimulara y que controlase mi mente un momento.

Casi por arte de magia, un ardid no tan tramposo apareció frente a mi: la vara había tomado su forma más celestial: ya no era rama ni vara, sino una pluma que sólo podía escribir si centraba mis deseos más puros y naturales en cada parte de si. Divisé una gran hoja, un lienzo más bien claro y fino, como si fuese seda recien procesada. Al principio, me costó un poco entender el porqué debía estar ese lienzo allí y más aun me costó entender el porqué de mi estancia en ese cuarto y con esa pluma. Así fue como recordé que en la vida uno tiene muchísimos roles, incluso algunos que nos cuesta mucho asumirlos (como el de morir cuando ya hemos vivido lo suficiente).

Empecé entonces a escribir algo nervioso, descontrolado y con cierto pánico, en un estado cataléptico pues estaba pensando bastante en qué y cómo escribir. Dadaístamente, respiré profundo y recordé aquella luz entre luces que ví semanas atrás (tan cegadora como el flash de una cámara) que, por suerte, trajo algo de lucidez a mi mente en ese (y también en el inefable) momento que tenia delante.
Volví a coger la pluma y escribi inconscientemente una y otra vez la misma frase en diferentes idiomas, algunas lenguas muertas, algunas más actuales, algunas que inventé en el momento e incluso algunos idiomas que jamás creí que conocer. Así estuve muchísimo tiempo perdido en la inmensidad de lo que estaba haciendo cuando me tocó volver en sí y miré lo que estaba creando: era uno de los cuadros más inefables que pude  haber pintado alguna vez en mi vida, una creación única de magnánimas proporciones (en relación a mi pequeña estatura) que de verdad no estaba al nivel de lo que yo habia hecho antes; era como si alguien más hubiese tomado mi cuerpo y mente y hubiese dibujado todo lo que tenía que hacer en un abrir y cerrar de ojos y, por consecuencia, me superó con creces.
Me sentí congelado ante la magnificencia de lo que estaba presenciando. Entre todo lo que había escrito y pintado, las palabras mudas formaron dos círculos no tan pequeños, de un color similar al zafiro de agua: me atrevo a decir que era la forma abstracta de dos vientos helados gemelos que me hicieron respirar de una forma tan serena que sentí que no había estado viviendo por mucho tiempo y que estaba ahogandome en un pozo sin fondo. Apenas logré identificar bien la sensación, mi devoción al instante mismo fue inexorable y me decidí profundamente a no olvidar jamás esa imagen, por muy ilógica que haya sido dentro de mis sucesos cotidianos. Dejé la pluma a un lado, recorté con mis manos ese trozo del lienzo y en él enrollé mi cuerpo para no sentir más frío. No había sentido en  mi vida algo tan tibio hasta ese entonces. Entendí que el lienzo quiso decirme que, dentro de toda la jungla caótica de la vida (sobretodo en esta ciudad), siempre hay una brisa fría que logra abrigarnos y hacernos sentir inmediatamente que ya no hace más frio allá afuera.

Sentí que habia pasado sólo un instante desde que había entrado al castillo, pero por mi mente musical casi metronómica, adiviné que habian pasado algunas horas mientras estaba abrazado al trozo de lienzo.
Cogí la pluma y la enterré en lo más profundo de mi garganta, que no expulsó una sola gota de sangre y que tampoco sintió el dolor del golpe; el lienzo mayor lo puse sobre mis manos a modo de guantes; y el trozo que había recortado lo puse frente a mi rostro, que tras algunos parpadeos, se disolvió en mis ojos, como si quisiese quedarse para siempre pegado en mi retina.

Acomodé mis zapatos, até mi cabello algo descuidado y sentí que ya era hora de dejar ese lugar. El candado que estaba en la puerta había desaparecido y salí del calabozo, buscando a la joven que me hablo cuando habia llegado a mi encierro pero no tuve mucha suerte. Salí entonces por cuenta propia del castillo y la pluma que yacía en mi garganta se partió en dos y una parte bajó casi de manera instantánea a mi mano y volvió a ser la suave vara que había tenido. Volví a caminar por ese pasillo lleno de ruidos y personas y la vara ya era rama, pero tenía una forma distinta a la que tenía antes: salía de mis manos como si yo fuese el tronco de un árbol. En seguida, tomé mi chaqueta por mis hombros, la acomodé y recordé que la otra mitad de la pluma seguía estando en mi garganta.

Fue en ese entonces cuando descubrí lo valioso de todo lo sucedido: tenía 2 vientos helados reflejados en mis ojos que enseñaron a mis ojos a no petrificarse y mirar además con el corazón; tenía una rama que sirve de apoyo cuando esté cayendo o que me sirva de compañia; y tenía una pluma que solo escribe cuando hay pasión, la misma pasión con la que me puse a cantar como si ya nada importase cuando fui de regreso a casa. Así fué como sentí que recibí lo mejor de la vida, sobre todo cuando creemos estar equivocados y no nos atrevemos a hacer lo que creemos correcto: sentí que me regalaron el sol y que, aunque quizás no lo vuelva a ver, seguiré tumbado en mi cama hasta que vuelva a salir y sea el mismo sol el que llene de colores y luz mi vida, aunque sea por un par de horas.


«Historias inexistentes para hombres prescindibles», cap. I



viernes, 23 de agosto de 2013

Oscar Wilde Pt. 2

El Ruiseñor y la Rosa

-No necesito más que una rosa roja -gritó el ruiseñor-, una sola rosa roja. ¿No hay ningún medio para que yo la consiga?-Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.
-Dímelo -contestó el ruiseñor-. No soy miedoso.
-Si necesitas una rosa roja -dijo el rosal -, tienes que hacerla con notas de música al claro de luna y teñirla con sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí con el pecho apoyado en mis espinas. Cantarás para mí durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.
-La muerte es un buen precio por una rosa roja -replicó el ruiseñor-, y todo el mundo ama la vida. Es grato posarse en el bosque verdeante y mirar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perlas. Suave es el aroma de los nobles espinos. Dulces son las campanillas que se esconden en el valle y los brezos que cubren la colina.

Sin embargo,
el amor es mejor que la vida.
¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?







domingo, 18 de agosto de 2013

Vida.

Eres cada segundo, cada respiro, cada nota en un teclado, cada gesto sutil con la mano, cada mirada, cada apretón de manos, cada abrazo, cada saludo, cada despedida, cada canción, cada grito, cada lágrima, cada viaje en bus, cada fotografía, cada color, cada luz, cada ráfaga de viento, cada nube, cada sol, cada estrella, cada luna, cada gota de sangre, cada contemplación, cada dibujo, cada risa, cada tiempo, cada espera, cada viaje en taxi, cada receso entre clases, cada minuto que cuento para verte, cada escrito en mis murallas, cada estornudo, cada bostezo, cada sueño, cada botella, cada vaso, cada cerveza, cada cosa que quisieses ser, cada 'cada' eres tú.
«Historias inexistentes para hombres prescindibles», Prólogo

jueves, 1 de agosto de 2013

Fortaleza

"La Fortaleza es una de las virtudes más preciadas para el ser humano. Supone un estado mental propio para vencer el temor o resistir el dolor, por lo que incluso la persona puede adquirir una capacidad espiritual de aceptar un sacrificio de la propia vida por una causa, sea justa o no.
Es la fuente máxima de vigor y el primer gran paso al desapego material y emocional, aunque su adquisición se basa en la experiencia de la vida misma. Es muy común que el ser humano deba soportar un infierno diario para entender el cómo y el porqué adquirir tal virtud."


"La virtud no consiste en hacer grandes cosas, sino en hacer bien las pequeñas."
Michel E. De Montaigne