lunes, 16 de septiembre de 2013

"Quemame en tu hoguera hasta que mi cuerpo sea cenizas y se impregne mi cálida y árida fragancia en cada rincón de tu piel. Incendia mi rostro, mis manos, mis cabellos, haz que mi cuello se vuelva brasas y quemate en este juego. Quemémonos a lo bonzo, atados de manos con una serpiente cascabel, , hasta que seamos solo un montón de azufre y polvo.
La fiebre por el fuego asciende al cosmos, purificaremos todo lo que hemos hecho.
El viento sopla muy frío, pero no atiende sino más que para hacerme sentir que esta fiebre crecerá exponencialmente hasta que reviente mi cabeza."



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