Somos cómplices complicados que complican aún más las ya sorteadas complicaciones más complejas de lo que conlleva ser cómplices complicados.
En la vida todo podría ser mucho más fácil, pero no tendría gracia alguna si no estuviesemos llenos de complicaciones. ¿Qué sería de la vida sin ellas? No sería mas que un plato de arroz sin sal, una ensalada sin aceite o una cerveza sin gas, incluso sería como un cigarillo barato que no tira humo o una fogata que no alumbra ni calienta. Es terrible pensar en un cuarteto de cuerdas sin un violín, en una fuga que solo tenga 2 voces, casi mortorio como una sinfonía para un único instrumento.
Son quizás los detalles ínfimos de la cotidianeidad quienes ahondan en tal proceso complicado, pero no hay que alarmarse tampoco. Condimentar la vida con un poco de inestabilidad, inseguridad y sombras hace que la luz sea luz y que las flores sigan siendo tan llamativas.
A veces prefiero pensar que tanta complejidad hará que todo valga la pena, por más caduco que sea.
"No se es fuerte y vigoroso levantando plumas..."

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