Cuando el Sol se esconda y la Luna crea que vayan a encontrarse, será el momento indicado para dejar que el canto de las estrellas se estrene. No quiero ser dueño de tus días, ni de tus horas ni de tu vida, sólo quiero que recuerdes que acá estoy y estaré, como el perro que busca a su amo, como el diente de león que vuelva buscando al viento, como el cuadro que busca ser pintado.
Recuerdame como un momento del día, algún momento donde los factores indefinibles de la vida te recuerden mi voz, mis manos, donde puedas cerrar los ojos e imaginar mi risa tímida y mi cara de falsa indiferencia, esa misma cara que suelo figurar cuando miro tu ojos y me hacen sentir que todo está bien.
A veces, de tanto desear las cosas y construir convicciones para lograrlas, los sueños y las ideas se plasman en un lienzo gigante que poco a poco toman vida.
Recuerda la misma conviccion con que la Luna busca al Sol para encontrar su calor y viceversa; los eclipses son ese preciso instante donde ambos se pueden tocar y bailar juntos al son de las estrellas...
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