martes, 5 de noviembre de 2013

Reloj de Arena


La vida da tantas vueltas como la tierra, el sol y nuestra galaxia lo hacen.
No cabe duda de que los giros inesperados de mi historia le dan algo de dulzura a todo lo que va pasando e hiperbolizan de súbita manera los minutos que se vuelven días.
No pensé que en tan poco tiempo iba a olvidar sensaciones que creí que eran necesarias, así como otras (que ya estaban en ese deplorable estado) volvieran a renacer cual fénix y me hicieran sentir cosquillas en la frente.Ya no hay rencor, no hay deseo de superarme ni de superarte mentalmente, no hay nada más que pueda obtener de ti pues todo lo que podría haber extirpado de tu hereje ser ya lo tenía en mis brazos, en mi recuerdo y en el corazón de arena que gira y que hace que el tiempo se detenga en un abrir y cerrar de ojos. Aún así, era un inexistente vacío que debí conseguir sentir para darme cuenta que ese hoyo ya habia sido sellado de la forma más sincera y humilde posible por un ser tan increíble como un ruiseñor lo es.

Sí, es definitivo. La primavera no iba a pasar desapercibida este año, y como siempre, sabía que iba a traer otras sorpresas, unas bastante abstractas como para entenderlas pero que sé que son las mejores.
Sueño y corro, corro y sueño y nunca dejaré de soñar, pues es el único combustible que hará que lo mejor de mi salga a flote ahora.
Me siento bien, mejor que nunca y los cuervos ya no rodean mi aposento de madera. La tierra ya no es, en efecto, un frío lugar muerto.


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