En un abrir y cerrar de ojos tuve la sensación mas hermosa del mundo y que jamás nadie podrá entenderla hasta sentirlo tal cual yo lo sentí.
Estoy seguro de que no fue un sueño, fue un mensaje, quizás una palabrita de aliento, quizás un "oye, espérame que ya estaremos juntos pronto", quizás solo una señal de que mi mente me hace las jugarretas mas asquerosas posibles y le gusta hacer ruletas rusas con mis sentimientos.
Era como si nada hubiese sucedido, y tus manos estaban cálidas como el rayo del sol en pleno otoño, ese que aún abriga, como tus abrazos, como tu ánimo y tus sabias palabras.
Me invitabas a seguir adelante, a aprender cosas nuevas, a darle sentido a mi vida aunque tu no pudieses ser parte de muchas cosas importantes que viví, vivo ahora y que probablemente me toque atravesar en algunos años más. Manejábamos juntos una camioneta que era tan cómoda como nuestras ininterminables conversaciones que a veces tenemos y que, si no fuese por el tiempo o los ánimos, podrían nunca terminar.
Te sentías tan bien que irradiabas una felicidad increíble, tanto que llegaba a ser muy real todo y no tenía intención alguna de despertar; rompiste en una millonésima de vida lo que divide a los sueños de la verdad...
Será difícil esta vez hacerlo todo bien, con la misma intensidad y pasión con la que trato de hacer mi día a día y romper mis esquemas siempre. Ya no estarás ahí, como si nada hubiese sucedido y todo siguiera el curso más normal de la vida que todos conocemos.
Será difícil esta vez recordar que los sueños son sólo eso y que sólo me queda vivir la realidad.
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