lunes, 14 de abril de 2014

Autumn rises!!!

Ya cayó la primera pestaña ocre de la temporada, y así como ella tiene su deceso, a mi mente vienen a nacer recuerdos de tu inmunda compañía. Esas veladas estúpidas llenas de cigarros, agua de la llave y un frío silencio entre nuestros ojos. Veo la luna in crescendo nuevamente, como aquel Octubre de nuestra juventud, cuando tus ojos decidieron salir de su tumba e invitarme a bailar la Danse Macabre en tus párpados... La lluvia fina, la lluvia que no me dejaba avanzar en mi carroza llena de baluartes... ¡Todo se detuvo una misera corchea de nuestro prestissimo tiempo!



Sí, me tientas fervorosamente a convertirme en tu esclavo otra vez, en un lobo sucio y harapiento, en ser un holgazán de tu amor táctil y tus mordidas de súcubo infantil, de mendigar tus besos hasta el hastío de mi ropa interior. Voy a romper tus ropas esta vez, mas no será con mis manos sino con las afiladas garras de la libido que me haces sentir, la potencia misma de la juventud del zorro, el Triumpho iuventute del Canis lupus. No eres la abuelita a la que debo perseguir y devorarme de un bocado, no eres más que la caperucita disfrazada de la luna, pura y solemne, blanca y divina por sobre todos nosotros, sublimando tu hipócrita compostura fingiendo que sales de noche sólo para buscar algo de paz... 
Todos sabemos que no es sino la luna, brillante en el cielo, la que busca al lupus para, al menos, hacerle perder el control de su cuchillada una vez al mes...Y si la Luna es roja en esta maratónica jornada color ocre, no es más que el desborde de Majesté Caperucita por ser secuestrada...






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