lunes, 31 de agosto de 2015

Heredando especies

Al igual que el nazareno, todos los humanos heredaron de él la mentira, todo a partir de una historia que nunca será relatada con certeza. Heredaron la hipocresía, la mentira que el mismo dios aceptó creer y que lo vuelve tan inmenso en un mundo de no videntes, ofuscados en encontrar la forma de ser tan grandes como su creador.
Y no es un juicio desde una vista lejana a la pertenencia humana, todo lo contrario, desde acá dentro he logrado evidenciar muchísimas formas de el quehacer de los eximios animales que la naturaleza.
Eximios como su grandiosa inteligencia y consecuencia de actuar. Dicen que los animales se desenvuelven por sus instintos, y de ser así, nunca estuve errado en mi juicio acerca de cómo fue que esto realmente pasó y me puedo sentir un eslabón mas adelante de los primates.


Esta es mi venganza ahora pues yo ya vi lo que el mundo y todos los ojos quisieron silenciar, lo que me decías que no era la verdad -tu verdad- y la ley absoluta de tu ser en este gigantesco universo:
El Puelche, el desdén y  el rencor están de las manos tomados en otro lugar, en otro contexto, en otro tiempo, en otros cuerpos y donde nunca ninguno de los entes tuvo miedo ni sintió rechazo del otro.

En otro lugar, la acuarela de este lienzo tiene un color que, sin tus lentes putrefactos, en mis ojos tristes puedes apreciar.



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