No me atrevía a soltar la cuerda
Pero llegaste como una bofetada
y cual catalejo aparatoso
el caleidoscopio de tus palabras
Revolvió mis entrañas
asediando con tus ojos
sin pasos en falso
encontré tu mirada sobre la mia
nadando en un pozo de ternura
Es como cuando uno duerme
O como cuando el cielo descansa
y los astros alumbran mi cama
esperando que alguien venga a llenarla
y no estás tu ni yo en ella
solo hay un soplo del viento
que con calor va dejando una huella
el olor de tus manos que no siento
que aun no vienen a verme
la estela de tus piernas al rozarme
mientras el eco de tu garganta quema
y las noches se hacen eternas
imaginando tu voz susurrando
las cosas que quería escuchar
las que me abrazan el alma
las que me cuidan el corazón
y las que quiero que me asfixien
con un dejo juvenil de sensualidad
sorprendido con tu fuerza
escapándose en mis manos
como humo de un cigarro mal apagado
Haciéndome sentir vivo provocando
con una lagrima que cae al fondo del vaso
y levantando la voz en la nota más alta
revolviendo las entrañas
con el caleidoscopio de tus palabras
que veo con un nuevo catalejo
que me abofetea al escucharlas
y me dejan soltar esta cuerda
un nudo ciego de locura
que se desarma como cable a tierra
y me condeno por un beso
para poder respirar
Y volver a cantar tu canción
la de que el tiempo se parara
y que el viento no pasara
y que nunca nada pasara
Existe,
de hecho, jueces, una ley no escrita sino innata. La cual no hemos
aprendido, heredado, leído, sino que de la misma naturaleza la hemos
agarrado, exprimido, apurado. Ley para la que no hemos sido educados,
sino hechos; y en la que no hemos sido instruidos, sino empapados.-
jueves, 23 de abril de 2026
El fondo del vaso
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