viernes, 25 de octubre de 2024

22 de Octubre

Hoy después de mucho tiempo tuve la oportunidad de encontrarme conmigo mismo en una discusión que había evitado tener. Soy un hombre de 33 años con miedo, con pena, con tristeza, con muchas ganas de volver a sonreír como lo hacía cuando niño y hoy, mirándome al espejo, trato de encontrar algo de calma en esa pequeña versión de mi. Muchos años me pasé buscando una razón para vivir y no la tengo más cerca de lo que pensaba; tengo ganas de dejar de vivir como vivo y necesito un cambio rotundo, de esos que nos llevan a dejar la costumbre de dormirse tarde, de no buscar empleo, de dejar de encontrarme feo, de sentirme un asco de persona, de acariciar la muerte mucho antes de lo que debería, de sentirme vacío y sobre todo, de creer que siendo así iba a poder convencer a alguien de que me sentía bien.
He tomado decisiones malísimas en mi vida, tanto consciente como irracionalmente y nadie más que yo sabe cuán arrepentido estoy de haberme dejado de querer y castigarme siempre por cosas que ya están escarmentadas por la existencia.
Hoy quiero ser feliz, quiero brillar, bailar, sonreír con mis dientes que algún día espero arreglar, viajar por el mundo y encontrarme conmigo mismo. Solo así sé que voy a dejar de tener tanta autocompasión y buscaré la forma de sanarme de mi mismo, de mis malas experiencias, de mis malas decisiones, de seguir culpándome por el pasado y no avanzar.
No solo quiero hacerlo por mi, sino también para que la gente se enamore de quien soy, de mis chistes aburridos y de mi autoestima, de mi cariño propio, de todos los logros que pueda cumplir de ahora en adelante.
Debo dejar de evitar vivir la vida que merezco y quizás así la vida me permita reencontrarme contigo en este mar de probabilidades y poder sonreírte una vez más, darte la confianza que necesitas y que ambos podamos amarnos sanamente hasta el que, espero, sea el lejano ultimo de nuestros días.
Estoy esperándote con los ojos cerrados y con la ropa que a ti te encanta, esperando a que podamos dormir en el pecho del otro y decir ¡que vida!.

Gracias por hacerme entender desde el mismo dolor que debo también buscarme a mi mismo para encontrarte y volver a sentir el caluroso arrumaco de tu voz y tu cuerpo por la mañana, ese mismo calor que sentí aquella vez en esa cama, tan lleno de emociones como las que sentí que desaparecían aquel 22 de Octubre.

Te amo, yo del futuro! Leerás esto cuando todo se resuelva y podamos volver a disfrutar junto a ella -y nuestros sueños- esta suerte de vivir y disfrutarlos al máximo.
Lástima que tendrá que pasar mucho tiempo antes que la desidia, el orgullo y la falta devalentía se transformen en perder el miedo a ser vulnerable. Aun sufre, aun llora, no soy el culpable sino de quererla sostener y que ella no quiera que nadie la sostenga. 
Ni depender ni planear ni afirmarse en alguien. Los cuentos de hadas modernos, llenos de psicologia TikTokiliana no han hecho más que hacernos creer que somos libres e independientes por naturaleza, en vez de darnos cuenta que no estamos solos y que no esta mal ser vulnerables, es nuestra naturaleza serlo.

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