Traté de levantarme
Surgir de mis húmedas cenizas
No puedo quemar el pasado
Ni tocar el futuro que quiero
La vida avanza y estoy quieto
Estancado en la mera miseria
No puedo, no quiero, me da miedo avanzar
¿que hacer con la insatisfacción?
No es tratar con una persona
Ni siquiera es tratable
Es querer aceptar lo nefasto
Y el sucedáneo hacerlo épico
De lo efímero un silencio abrupto
Y de lo bastardo eterno
Soy un arbol sin tronco
Con ramas dispersas en la arena
Y sus hojas volando sin sentido
Estoy quemandome bajo la lluvia
Y ya no hay mas batallas que luchar
No mas batallas que dar
No mas guerra que perder
sábado, 18 de agosto de 2018
Batallas perdidas
viernes, 10 de agosto de 2018
Equilibrio
Mirando al cielo oscuro, las nubes rodean la luna con un aura armónica, sutil e inquebrantable hasta que ellas deciden desaparecer. Las estrellas se acomodan, giran, se mueven, explotan y aun quedan ahí después de extintas, siguen brillando aun en algún lugar del cosmos.
Somos gotas de sal en un cúmulo de movimientos estelares perfectos, sin saber por qué ni cómo nos moveremos, menos aún cuando dejaremos de cambiar de lugar en este plano y dar paso a otros movimientos cosmicos en la arquitectura perfecta y misteriosa.
El equilibrio es la base de todo, desde que alguien muere para nutrir la nueva vida que también servirá de abono; alguien o algo está ahí, buscando sentido a un vacío y lograr entender el cómo encaja en este plan. Sin el balance de lo correcto y el deseo, la vida gira tormentosa en un pendulo de cristal líquido, tan maleable y exquisito en transmutaciones.
Hoy debo buscar un equilibrio en la cuerda floja, quitarme la venda cuando me voy a dormir y dejar que mi alma en pena llene mi espíritu y sea un cómplice más en esta mezcla perfecta de existencias.
Comer, dormir, trabajar para aprender, gozar, disfrutar sin culpas, satisfacerme a pleno y sentir el vacío; no debo dejar de rodear mi vida de energía, pues sólo acabando la batería podré darle una realidad digna al proyecto que todos los ancestros me invitaron a vivir.
Somos la mezcla perfecta entre dulzor y amargura, el punto medio entre sentir el caos, forjar el placer y disfrutar la paz.