viernes, 23 de febrero de 2018

Lástima

Invierno, corazón dolido
Cuanta tristeza tengo
No seguir viviendo
Cuando no se existe con brío
Mi alma muerta te sostiene
Te abraza en vano
No te quiero solo a ti
Otro cuerpo deseo acostado
Junto al tuyo
Junto al mío
Entre nosotros sin miedo
Destripando hormonas
No quiero decirle nada
Ni tu a élla
Ni ella a mi ni a ti
Naturalidad
Normalidad
Respirando el mismo aire
Tocando el mismo pecho
Que sería del hombre sin deseo
De querer encontrar otras piernas
Tan suaves como las tuyas
Tan distintas a las mías
Un corazon tan fuerte
No puede tratarse como al resto
Porque lo dejarás dolido la interperie
En su propio invierno

jueves, 1 de febrero de 2018

Pena

Estoy en piloto automático desde hace tiempo, con la triste sensación de que no sirvo para nada y de que voy a morir en cualquier momento, lleno de temores y en una agonía sin fin.
No sirvió de nada estudiar, tampoco confiar en mis talentos ni trabajar en las habilidades; no hay razón de esforzarse tanto en lograr los objetivos si el mundo se empecina en partirme la madre y los sueños no son alcanzables. Muchas veces creí que la vida era mucho más fácil de lo que veía y ahora, hundido en el mero fondo del asunto, veo que la vida gira en torno a las malditas monedas, al envase y a la manera en la cual la gente se miente día a día con una existencia vaga, vacía a ratos, donde lo único que llenará nuestras almas son sucedáneos de felicidad embotellados en presentaciones de 507cc.
¿Por qué he de ser como el resto, sonreirle a la vida y andar con la mejor cara si ni dientes tengo y lo único que he saboreado ha sido fracaso?. La gente se muere todos los días sabiendo que esto no cambió y creyendo que cambiará en algún momento. Yo no quiero pensar así, no quiero dejar todo para mañana cuando ya no sienta mi putrefacta carne tocando el césped.
Y lo peor es que no hay forma de cambiarlo, de dejarlo en otra vía, de recorrer el camino de nuevo sabiendo todo lo que iba a pasar; no puedo tomar un tren al pasado y hacer que todo salga a mi favor.
Estoy cansado de su vivir, de mi existencia y de soportar el hostigamiento por parte de la vida, mientras me pica el culo con un chuzo y engruesa las heridas con fuego. No soy feliz ahora, no lo fui cuando niño y dudo que logre serlo en algún momento, y no es de mala sangre o pesimista, pero no existen razones suficientes para creer que vale la pena levantarse a las 6am y vender la mitad de la existencia por unos cuantos billetes que me ayudarían a establecer mis necesidades. No sirvió antes y no servira, menos si no siento más apoyo que la silla que dolosa soporta la presion de mi muerta humanidad.

No hay dioses, ni ángeles.
Les quemaron las alas, las auras y se llevaron en ellas lo poco de alegría que tenía conmigo...