Trato de comprenderla, quiero emocionarme con cada nota, arpegio y cada acorde, esos mismos que disfrutabas y que te alegraban, los mismos colores con los que comprendías el dolor...
Disfruto de ello cada cierto tiempo y hasta que logro no equivocarme
¿Ves? Logré seguir mi camino, volvi a esa compañía incondicional pero con la música.
Estoy empezando esta aventura psicodélica tan surreal que no sé donde estoy de pie.
Sólo quiero saludarte, devolerme un poco atrás con tus ojerosos rostros de agrado y que me digas que nada pasó y que todo esta bien.
Nadie entenderá jamás que es estar constantemente de pie, delante de un abismo sin plataformas tratando de no saltar....
Y no es que te esté culpando de todo, simplemente te extraño y hoy, casi 4 años después, entendí el valor real de todas las cosas y por fin pude unir todos y cada uno de mis cables.
Nunca te pude agradecer lo que estabas dispuesta a darme, sobre todo ahora que es lo que más quisiera tener en mi cotidiano: un aliento de tu voz
Elegías no, por favor, ya fueron demasiadas sin tener a nadie a quien contarselas.
Sólo quiero llenarme de canciones que canten de cosas lindas, cantadas por personas lindas y que lo digan de una forma linda.
Los relojes no saben devolverse, pero yo cada día trato de detenerlos un poco para inmolarme por haber sido tan yo y no haber aprendido a ser más tú que de costumbre.
Si hubiese abierto mis ojos antes, no tendría que quedarme hasta que el sol se asome entre los cerros buscando una respuesta y un consuelo a algo que ya no fue.
Por suerte, nada de lo que creo real ahora se compara al escuchar tu canción, imaginar las pomposas nubes en ese brillante azul como aquél día y creer escuchar que cantas cada nota precisa, acá a mi lado.
Ojalá los relojes algun día nos permitan cantar y devolvernos la amistad dentro del agobiado tiempo....