domingo, 9 de noviembre de 2014

64


Hoy no escribiré nada especial.
Tendrías 64 años como las entradas que llevo escritas y llevarías tu pelo aun más blanco del que ya lo tenías.
Hace 12 años, ya habían pasado 12 días desde el cisma de la niñez y la adolesencia y, como dije antes, las coincidencias son solo la ilusión de la coincidencia, nada queda a la suerte de la ruleta acá en este mundo.

Trataré de seguir más tus enseñanzas que tus desvelos y desaventuras.
Es lo único que me queda por hacer ahora, y es lo único que me puede quitar el hambre

lunes, 3 de noviembre de 2014

La eterna batalla del cielo



No es coincidencia que en este momento sienta que mi llama interior se esté apagando.
No es coincidencia que en este momento quiera dormir hasta que mi calma se expanda.
Hay una nebulosa intensa rodeando mi claridad y necesito de un momento de paz, tener un poco de paz para meditar y enfocarme en lo que hasta acá me ha traído la vida.
Intento gritar al cielo pero no es la solución, trato de llenar mi mente con melodias de EITS, Mono y If These Trees Could Talk, pero no hacen más que profundizar la situación inevitable a la que me tengo que enfrentar: ya estoy mucho más viejo que antes y la vida me resumió que ahora debo tomar mis propias decisiones y enfrentar la realidad tal cual es.
Ya no hay vueltas atrás, no hay barreras ni impedimentos pero si una sensación de incertidumbre que se adueña de cada rincon de mi psiquis y que vuelve loca a mis dendritas.
El Momento es acá y ahora porque todas las oportunidades que el cosmos nos otorga son planeadas meticulosamente y son irrepetibles.


No existen las coincidencias, sólo la ilusion de la coincidencia.